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Joseph Campbell

lunes, 5 de octubre de 2009

Acabo de ver un documental basado en entrevistas con el teólogo Joseph Campbell.

Me impresiona toda vez que escucho a una persona que conoce profundamente la materia de la que está hablando y tiene la capacidad, además, de explicarlo sencillamente.

Pareciera ser una categoría aparte y perceptible con escuchar unas pocas palabras. Gente que transmite solidez y tranquilidad en las respuestas, la sensación de dominar una disciplina al punto de poder ubicarse por encima de ella y manipularla a su antojo. Me recuerda a la capacidad de crear que se tiene una vez que se aprendió en profundidad a tocar un insturmento (o deporte) hasta tenerlo incorporado como propio.

A esto se suma el talento para relacionar temáticas en apariencia inconexa. Por ejemplo, relacionó a películas como Star Wars con distintas mitologías y con nuestra vida cotidiana.

Hay dos puntos más que me llamaron la atención y que están relacionados entre sí. Al momento de la filmación, Campbell era una persona relativamente mayor. Cuando contaba historias mitológicas se le iluminaba la mirada y parecía disfrutarlas como un chico. Se divertía con el desarrollo e incluso actuaba a sus personajes.

En un momento de extremo culto a la juventud, vuelvo a preguntarme en qué medida la responsabilidad está sólo del lado de la demanda. Si nuestro abuelo fuera como él, ¿realmente preferiríamos escuchar una entrevista a Palermo contando lo afortunado que se siente por haber metido un gol y aclarando que fue gracias a todo el equipo? ¿La culpa es de la Playstation o será que no somos capaces de mostrarles los enormes placeres de otros caminos?

Creo que en lugar de hablar tanto de que los chicos deben leer, o incluso seguir una profesión, sin dejar muy en claro el motivo, deberían presentarles a personas como Joseph Campell y que entiendan el mundo que se están perdiendo.

12 comentarios:

Anónimo dijo...

El problema no es leer o dejar de hacerlo. La mayoria de los libros son tan superficiales como internet, la television y la radio.

El problema de cada persona es que nunca hay una eleccion clara y definida. Para cuando queremos elegir ya es tarde:

Ya pasamos nuestra infancia procurando emular a la gente que nos rodea y a nuestros idolos.

Ya tenemos una personalidad formada y dificilmente nos podemos desviar de ese camino, si acaso queremos hacerlo.

MegaPaco dijo...

Muy bueno Coki, Voy a buscar sobre el tema. Fijate el titulo: Joseph CamPbell.

Es re loco el DVD "The Roots of The Matrix", una saga que está sobrecargada de filosofía, mitologia, religión, tecnología, política, etc, tal vez mas aún que Star Wars.

(fragmento oculto:
youtube.com/watch?v=8AG4rlGkCRU )

Anónimo dijo...

mi opinion es que todos los admiradores de matrix, son putos del orto con una mente reblandecida por la idiotez,
corki, matate, es una orden.

Chicho dijo...

Estan regalando comas en la plaza independencia?

H dijo...

MB Post, voy a tratar de buscar algo de JC.

Moscón dijo...

En el imaginario popular el sabio de conocimientos profundos es percibido como un solemne aburrido.Y en realidad son pocas las personas con ese don tan particular de amenizar la presentación de una idea,hacerla interesante y no pesada,como Joseph Campbell,Carl Sagan o Isaac Asimov.
Hace años atrás daban por la tele ua serie de documentales inglesa de nombre "Relaciones",el tipo empezaba con una pluma de ganso y terminaba con la producción de barcos en serie,y los condicionamientos de toda índole que iban modificando el desarrollo del proseso histórico.
Entonces también me preguntaba donde residía esa capacidad didáctica de ese inglés de lentes,medio peladito,para montar una exposición compleja y hacerla fácil y entendible.A la única conclusión que llegué es que es la misma capacidad de contar chistes y hacer reir.Un don.
Habría que darse una vuelta por la"Teoría de la Motivación"tan usada en publicidad y ver si rescatamos algo.
PD.la misma materia,con un docente la llevás de taquito,y con otro se te hace imposible.

Chicho dijo...

Yo no creo que sea un don, mas bien se puede aprender y entrenar como con cualquier cosa. Eso del talento es un invento de los haraganes que no quieren ponerse a aprender y practicar.

Malditos bastardos.

Moscón dijo...

Chicho:
Te quiero ver preparando a un mudo en oratoria para que se exprese frente a un auditorio de ciegos.

Coki dijo...

@Anónimo, no sé si no entiendo o si no coincido con lo que decís ¿Lo importante es la elección entonces? El tema es que para elegir hay que tener opciones, y no toda la gente las tiene (no hablo (solo) de dinero, sino de muchas otras).

@MegaPaco, gracias por la corrección, odio escribir mal.

Voy a ver eso de Matrix, aunque mucho no me gustan esas cosas. En general, prefiero encontrar la mitología en espacios sobre mitología, así como encontrar poesía en la literatura y no en la música. Pero bueno, son gustos.

@Anónimo, ¡entendido!

@Chicho, ¿usé demasiadas comas?

@H, ¡gracias! Tiene 4 tomos sobre mitología que son famosos y, supuestamente, fabulosos. No los leí aun, pero es una de las mayores lecturas pendientes que tengo. Leí algo de Jung que toca tangencialmente el tema y me parece apasionante.

@Moscón, me parece muy interesante lo que decís y coincido mucho.

Creo que lo primero necesario es saber mucho, en el sentido de aprender y no de acumular información. Me parece que hay que diferenciar al recitante del profesor, digamos.

Especialmente hoy en día en que la información es accesible, la clave está en su elaboración. Pero eso requiere saber mucho, entenderlo como para poder relacionarlo con otras temáticas y capacidad para transmitirlo.

@Chicho, es un tema interesante para discutir. Yo creo que existen talentos innatos y no todo es práctica. El punto está en qué hacemos con lo innato y ahí es donde pienso que el mediocre es el que equilibra talento y práctica para ser uno más, mientras que el genio es el que, teniendo un talento natural, se prepara como si no lo tuviera.

Ah, y yo también quiero verte hacer lo que dice Moscón.

Moscón dijo...

Coki:
Hay un común denominador en estas personas:son eruditos en una temática y luego dejan de lado la ortodoxia académica(sin renegar del volumen de conocimientos específicos),diluyendo el dogma que lo alejan de la cotidiano a favor de generar asombro a través de la curiosidad del receptor.
Fijate que los mejores contadores de historias siempre buscan que te asombres.
Y un hilvanado de urdimbre en tensión constante para no cortar el hilo de lo que trasmiten.Salvando las distancias Landriscina es un buen ejemplo.Saludos

Mensajero dijo...

Ya que hablamos de Campell, la maestría, en el zen, se alcanza cuando la materia se hace carne, cuando se asimila una técnica al punto que esta se ejecuta en modo inconciente "sin mediación de la voluntad".
Cuenta el aprendiz de tiro con arco que finalmente logró que la fecha se dispare sola y en ese momento el maestro hizo una reverencia. El alumno se sonrió pero el maestro le aclaró: no estoy reverenciando tu tiro, si no que Ello disparó.
Campbell es un caso de zen en el arte de narrar.
El libro más famoso de Campbell, El heroe de las mil caras, postula que los mitos tienen la misma estructura que nuestro inconciente, y que por eso encontramos las mismas historias en diferentes culturas. De hecho el subtítulo del libro es "psicoanálisis del mito".
Lucas tomó al pié de la letra la estructura que define Campbell para su Star Wars, igual Tolkien con El señor de los anillos: el héroe recibe el llamado a la aventura, lo rechaza, finalmente se ve impulsado, es ayudado por un guía, se enfrenta a distintas pruebas, vence, se transforma y vuelve con un saber para su pueblo (el fuego de Prometeo) o se queda en el mundo de los dioses.
Perdón por la extensión del comentario, cierro con la frase que abre e libro, una cita de Anna Karenina...."las familias felices son todas iguales, las que no lo son tienen una forma original de infelicidad".

Anónimo dijo...

Lee los buenos libros primero; lo más seguro es que no alcances a leerlos todos. (Henry David Thoreau)

Parafraseando esa cita:

Lee los buenos libros primero; no vaya a ser que los malos te insinuen que los buenos no sirven y decidas no leerlos.

La eleccion es todo, pero para cuando llegamos al momento de ejercerla ya tenemos un criterio establecido.

Ese es el problema.