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Acerca de los límites

domingo, 8 de junio de 2008

Publico una nueva narración escrita por Blackbird, nuestra inteligente y aguda maestra jardinera.

"¡Tomá, ponele las zapatillas vos! ¡No se quiere poner las zapatillas, me vuelve loca!!"
(Dicho a una docente en la puerta de un jardín por una madre en situación casi caótica por no poder ponerle a su hija de 2 años las zapatillas, entregándola, obviamente, descalza).

En ocasiones, los padres de mi sala han dejado entrever o me han expuesto abiertamente su dificultad a la hora de poner límites.
Corro con la desventaja que me adjudica el hecho de no ser madre. Pero tengo dos ventajas muy ventajosas: soy docente y elegí esta carrera, lo cual me mueve a interiorizarme en estos temas.
Así que hoy es el día en el que vamos a charlar un poco acerca de límites: Qué son, por qué deberían existir y qué ventajas tiene hacerlo.
Para empezar, sería interesante definir el objeto al cual nos estamos refiriendo:

Límite.
(Del lat. limes, -ĭtis).
2. m. Fin, término.

Para exponerlo desde una cuestión más gráfica, el cordón de la vereda es un límite. Y como todos sabemos, no es flexible. Cuando uno pone un pie fuera del cordón, ya está en la calle. El cordón no se corrió para no permitirnos pisar la calle.
Por eso mismo lo llamamos "límite". El cordón es el límite entre la vereda y la calle.
Del mismo modo, los límites no son negociables, porque son infranqueables. Y cuando hablamos de chicos, traspasar un límite no es una cuestión menor.

El problema de los límites tiene dos caras: para quien no puede ponerlos y para quien no puede aceptarlos.


Cuando los adultos no enseñamos a nuestros chicos a respetar los límites, los hacemos creer que son omnipotentes, que el mundo gira en torno a sus deseos. Crecerán de forma egocéntrica, sin tener respeto por el prójimo.

Si se creen omnipotentes, crecerán sordos a los "NO". Y eso implica educar chicos sordos a los "NO" que la vida les va a imponer. Lo que impedirá también que puedan ejercer con libertad sus propios "NO" ante el atropello de otros.

Debemos enseñar a nuestros chicos a decir "NO" sin temor a perder el cariño de otros y a aceptar el "NO" de los otros sin inhibirse.


Cada día es más evidente la problémática de los límites y quizás por clemencia o por culpa (o porque intentamos llenar vacíos de la manera errónea) minimizamos las conductas inapropiadas, o aliviamos las conductas negativas, haciéndoles creer que nada de lo que hacen tiene consecuencias. Y la verdad es que sí las tiene, tanto para ellos como para su entorno.


Los "NO" no deben ser abundantes sino oportunos. El límite no sólo es formador de seres para la sociedad en la que vivimos, sino también una manera de decir "Acá estoy yo; para cuidarte, para guiarte, porque me importás".
Los límites no se heredan, no vienen dados; se enseñan, se construyen, se trabajan.

Si queremos tener chicos libres, es necesario estar dispuesto a poner límites. Es más trabajoso pero, al fin y al cabo, para eso estamos.


Blackbird

7 comentarios:

OliverX dijo...

Felicidades, es un post realmente excelente.

Verito dijo...

Opino igual. Esta y todas las entradas de Blackbird me parecen sinceras, sencillas y conmovedoras. Yo tambien te felicito, tenes lo que se llama (buena) capacidad de expresión.

Anónimo dijo...

eso es mentiraz que todos los papas quieren a sus hijos yo soy madre soltera y tengo un bebe de 1 año y su papa lo odia no lo quiere de hecho cuando yo sali embarazada el me dijo que lo abortara porque no le interesaba ser padre pero conmigo se quivoco porque yo sola puedo con mi hijo gracias a dios mi familia me ayuda saben hoy lo vi con su actual esposa y ella esta embarazada y lo que me duele es que el va a estar con su segundo hijo en todo momento y con su primer hijo que fue el mio no es lamentable pero realidad.

Coki dijo...

Anónima, entiendo lo que decís y es lamentable. Por eso creo que tener hijos no es para cualquiera y que no alcanza con tener ganas o lo que fuere.

La Gritona dijo...

sin reglas ni límites no hay lugar a la creatividad para romperlas y cambiarlas

Anónimo dijo...

Lindo post. Es real. Los limites son necesarios y es sumamente dificil ponerlos siendo objetiva. Yo tengo una nena de dos años que tiene el porte de un dictador polaco.Los limites me ayudan a hacerla mas sociable, tolerante y tolerable para el entorno.

Me gusta ver que todavia hay maestras interesadas en educar mas alla de las 4 hs diarias y hacerlo con pasion.
Tambien estaria genial que vuelva a publicar cuando tenga un hijo propio, porque el contexto cambia muchisimo y uno pierde en parte esa distancia necesaria para disciplinar. Al menos a mi me paso eso.

Saludos, y como siempre, muy grato el blog y los aportes.
Natalia

Coki dijo...

Natalia, gracias por el halago!
De lo que mucha gente no se da cuenta es que los chicos necesitan los límites, es un modo de demostrarles que se los quiere y que se está atento a ellos.

Igual, es cierto lo que decís de tener hijos, las cosas cambian a partir de entonces, pero también creo que es importante tener algunas cosas en claro previamente, más allá de que luego puedan no salir exactamente como se previó.