Estoy en desacuerdo con los argumentos usuales para que se permita la adopción por parte de los homosexuales.
Considero que hoy hay una crisis de paternidad. Padres ausentes, infantiles, desinteresados por los hijos o demasiado preocupados por sí mismos.
Se suelen decir frases del tipo "prefiero que lo críe una pareja del mismo sexo que lo ama y no tantos padres de porquería que hay dando vueltas".
Quiero decir dos cosas al respecto:
1) Por ahora no hay un marco legal para controlar con profundidad a los padres biológicos, que es lo que realmente debería hacerse, ni se les puede quitar la patria potestad sobre sus hijos con facilidad. En definitiva, el problema está en lo que ocurre con la paternidad "tradicional" y es independiente de la otra situación.
2) No veo por qué los padres gay vayan a ser, en promedio, mejores que los heterosexuales. En defintiva, ellos, al haber nacido y sido criados en el mismo contexto que los heterosexuales (pueden pensar en hermanos donde uno es gay y el otro no), en promedio tienen la misma capacidad de ser padres. A esto podría sumarse (y es el punto clave), el efecto que podría tener sobre los hijos la condición sexual de los padres.
Me quiero detener en este punto. Lo que estoy diciendo es que cualquier problema que pudiere generar (no estoy afirmándolo) esta condición y contexto es adicional a los usuales de la familia tradicional. No se elige unos u otros.
Creo que lo correcto es analizar si este impacto existe o no. Es sabido que las funciones de padre y madre pueden ser ejercidas de diferentes maneras., por lo que no debería ser complicado hacer un estudio psicológico profundo y resolver la cuestión.
En lugar de opinar desde la propia percepción / ideología sobre el tema, creo que hay herramientas metodológicas para sacar conclusiones más interesantes que "hay que matarlos a todos" o "mi cuñado es gay y es un amor con los chicos".
Paternidad de homosexuales
martes, 4 de noviembre de 2008por Coki a las 12:00 39 comentarios
Tags: adopción, homosexualidad, leyes, padres
Acerca de los límites
domingo, 8 de junio de 2008Publico una nueva narración escrita por Blackbird, nuestra inteligente y aguda maestra jardinera.
"¡Tomá, ponele las zapatillas vos! ¡No se quiere poner las zapatillas, me vuelve loca!!"
(Dicho a una docente en la puerta de un jardín por una madre en situación casi caótica por no poder ponerle a su hija de 2 años las zapatillas, entregándola, obviamente, descalza).
En ocasiones, los padres de mi sala han dejado entrever o me han expuesto abiertamente su dificultad a la hora de poner límites.
Corro con la desventaja que me adjudica el hecho de no ser madre. Pero tengo dos ventajas muy ventajosas: soy docente y elegí esta carrera, lo cual me mueve a interiorizarme en estos temas.
Así que hoy es el día en el que vamos a charlar un poco acerca de límites: Qué son, por qué deberían existir y qué ventajas tiene hacerlo.
Para empezar, sería interesante definir el objeto al cual nos estamos refiriendo:
Límite.
(Del lat. limes, -ĭtis).
2. m. Fin, término.
Para exponerlo desde una cuestión más gráfica, el cordón de la vereda es un límite. Y como todos sabemos, no es flexible. Cuando uno pone un pie fuera del cordón, ya está en la calle. El cordón no se corrió para no permitirnos pisar la calle.
Por eso mismo lo llamamos "límite". El cordón es el límite entre la vereda y la calle.
Del mismo modo, los límites no son negociables, porque son infranqueables. Y cuando hablamos de chicos, traspasar un límite no es una cuestión menor.
El problema de los límites tiene dos caras: para quien no puede ponerlos y para quien no puede aceptarlos.
Cuando los adultos no enseñamos a nuestros chicos a respetar los límites, los hacemos creer que son omnipotentes, que el mundo gira en torno a sus deseos. Crecerán de forma egocéntrica, sin tener respeto por el prójimo.
Si se creen omnipotentes, crecerán sordos a los "NO". Y eso implica educar chicos sordos a los "NO" que la vida les va a imponer. Lo que impedirá también que puedan ejercer con libertad sus propios "NO" ante el atropello de otros.
Debemos enseñar a nuestros chicos a decir "NO" sin temor a perder el cariño de otros y a aceptar el "NO" de los otros sin inhibirse.
Cada día es más evidente la problémática de los límites y quizás por clemencia o por culpa (o porque intentamos llenar vacíos de la manera errónea) minimizamos las conductas inapropiadas, o aliviamos las conductas negativas, haciéndoles creer que nada de lo que hacen tiene consecuencias. Y la verdad es que sí las tiene, tanto para ellos como para su entorno.
Los "NO" no deben ser abundantes sino oportunos. El límite no sólo es formador de seres para la sociedad en la que vivimos, sino también una manera de decir "Acá estoy yo; para cuidarte, para guiarte, porque me importás".
Los límites no se heredan, no vienen dados; se enseñan, se construyen, se trabajan.
Si queremos tener chicos libres, es necesario estar dispuesto a poner límites. Es más trabajoso pero, al fin y al cabo, para eso estamos.
Blackbird
por Coki a las 3:27 7 comentarios
Tags: Blackbird, padres, psicología
El mito de la niñez feliz
martes, 27 de mayo de 2008Luego de la primera historia de nuestra maestra jardinera Blackbird y usual comentarista en Nanopoder, llega la segunda (ya sé, dificilmente pueda ser otro el orden).
A ver si la convencemos de que haga su blog abierto al público.
Otro mito arraigado en nuestra sociedad (más que en otras) es el mito de la niñez feliz.
Es objeto de estudio durante mi carrera y al estudiarlo comprendí que la mayoría de las personas que llegan a los profesorados buscando estudiar docencia, son acérrimas seguidoras de este mito.
Recuerdo el primer día en el profesorado. Es normal que el primer día te pregunten el por qué de la elección de tu carrera. La respuesta más escuchada: "Porque me gustan los nenes". Un día, un profesor, quizás un tanto hostil pero certero y con muchísimo sentido común, respondió: "Entonces ¿por qué no te ponés un pelotero?".
Y la verdad es que tenía razón.
Todos los que en algún momento soñamos con trabajar en un jardín fantaseamos con la idea de que será un lugar "mágico", "divertido", "alegre". Que los chicos sólo tienen cosas graciosísimas para decir, que hacen piruetas divertidas y que siempre están riéndose.
Cuando llegamos al jardín, y nos enfrentamos con la cotidaneidad, nos damos cuenta de que no todas son sonrisas. Que los chicos no siempre están alegres, no siempre son dulces, no siempre son "bien pensados" y ni siquiera sinceros. De hecho, en ciertas ocasiones pueden ser crueles. Que a veces tienen miedos, rencores y prejuicios igualitos a los de papá.
Ni siquiera hay que ser un niño de Irak para ser infeliz. Sólo basta con sentirse un estorbo para mamá.
Puede ser feliz un nene que pasa más horas en el jardín que en su casa?
La respuesta quizás no sea un NO rotundo. Pero estoy segura de que se le dificultará un poco.
¿Qué es lo que hace que fantaseemos con ese mito?
Creo que las cosas van a cambiar muchísimo cuando lo desterremos. Cuando entendamos que uno no nace feliz. Que la felicidad no se compra. Se construye, se conoce. Que no es innata.
Cuando comprendamos que es necesario trabajar para hacer de estos nenes chicos felices, vamos a entender que somos constructores de su realidad. Y mejor serlo de manera responsable, para que en un futuro no se desquiten con el mundo.
Blackbird
por Coki a las 12:35 5 comentarios
¿Todos los papás quieren a sus hijos?
miércoles, 21 de mayo de 2008Transcribo un relato escrito por la usual lectora del blog Blackbird que, más alla del tono literario, es una historia real, dado que trabaja en un jardín de infantes. Me parece un aporte valioso al debate comenzado en esta entrada sobre el aborto y esta sobre el rol de los padres.
Siempre me gustaron las leyendas urbanas. También me gustan los mitos urbanos. Esos que recorren el mundo sin siquiera ser analizados ni cuestionados (sí, nosotros que somos seres tan racionales...). Yo creo que esos mitos se repiten y se reiteran para que queden grabados a fuego en cada una de nuestras cabezas. Ya lo dijeron, desafortunadamente: "Miente, miente que algo quedará" (Goebbels dixit).
Bueno, el mito al cual me refiero hoy es ese que reza: "Todos los padres quieren a sus hijos".
Creo que desde chica lo escuché muchísimas veces y cada una de ellas lo creí.
Esta profesión me abrió muchas puertas y, entre esas puertas, está mi cabeza. Me ayudó a ver cosas hermosas, pero realidades desastrosas.
Hoy estuve con F. No estuve jugando. No estuve cantando. Estuve tratando de ayudarla a subir una escalera.
F. es una nena de escasos 2 años. Digo escasos no sólo por los poco años vividos, sino también por la calidad de los mismos.
El problema es que no la ayudé a subir una escalera porque motrizmente no estaba preparada para hacerlo. Lo tuve que hacer porque ella sola no podía. Se agitaba. Se cansaba. Si levantaba un pie, no podía continuar sin un doloroso suspiro (¿doloroso solo para mi?).
Me bastó sólo con tomarla de su brazo. En ese instante, tuve miedo de hacerle daño. Su brazo era terriblemente delgado. Del mismo modo que sus piernas lo eran.
F. está en condiciones de desnutrición.
Pero ahí no termina el problema. Ahí recién comienza.
No se si alguna vez conté en qué clase de jardín trabajo. Pero los nenes que asisten a mi jardín, son nenes de "familias bien", con apellidos difíciles de pronunciar y autos dificiles de comprar. Los papás de F. (porque sí, F. tiene PAPÁS) no son precisamente la excepción. No parecen ser refugiados de un país en guerra. Pero F. sí.
No quiero escribir poesía barata. Pero confieso que sus ojos están tristes. Sólo quiere estar en brazos. Y llora. Llora y se queja. A los 2 años, la energía hace que puedas trepar armarios, correr alrededor de una mesa persiguiendo a algún amigo que te robó un juguete, tirarte desde arriba de la silla. Pero ella sólo quiere estar acostada. F. no canta. F. no juega.
¿Alguien podrá entender lo triste que es un nene que no juega?
Creo que vos sí.
Convierto la afirmación en una pregunta: ¿Todos los papás quieren a sus hijos?
por Coki a las 11:57 11 comentarios
Falta de padres en Crítica
martes, 6 de mayo de 2008En (sorprendente) línea con lo publicado por Nanopoder, les recomiendo esta nota de Osvaldo Bazán en Crítica respecto a la falta de padres que hay hoy en día y sus consecuencias.
Parece que tuvo repercusiones, lo cual tiende a confirmar la necesdad de los padres y su incapacidad de autocrítica y de ejercer de una vez su rol.
por Coki a las 18:55 5 comentarios
Tags: juventud, medios, padres, psicología, violencia
¿Y los padres dónde están?
miércoles, 16 de abril de 2008Entre tantas teorías sobre las razones de la violencia de los chicos, la drogadicción y hasta el embarazo adolescente que las relacionan con la televisión, los videojuegos, las influencias y demás, ¿a nadie se le ocurre pensar en los padres, que tienen hijos sin ganas, deseo ni preparación y están más preocupados por parecer de 20 que por cuidar a un hijo de 20?
por Coki a las 19:07 5 comentarios
Tags: juventud, padres, psicología, violencia