Un mosquito no puede frenar una locomotora, pero puede llenar de ronchas al maquinista (Quino)
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Soledad populosa

viernes, 31 de julio de 2009

Cuando estamos en un lugar público pareciera que hay un delgado cristal que nos separa. Si no fuera porque tenemos que evitar chocarnos, casi podría decirse que el otro no existe. Nos comportamos como autómatas, alejados de esos seres sociales que se supone que somos.

Hasta que algo pasa. Puede ser cualquier cosa, pero debe ser inesperada, algo que no debería ocurrir. Un choque, un robo, un cliente que insulta, un resbalón. Y el cristal se rompe. De pronto somos personas.

Este acontecimiento nos une por un momento. Nos reímos o indignamos según corresponda. Incluso sonreímos.

Pocos minutos después la novedad dejó de serlo, la gente que sabe nuestro secreto ya dejó de estar cerca. El vidrio vuelve a aparecer y seguimos caminando. Solos en el mundo.

27 comentarios:

Anonilofoso dijo...

Que profundidad! Maravilloso!

Sabes que pasa Coki? Esos eventos que mencionas rompen la continuidad de nuestra mecanicidad, la continuidad de nuestros actos, de nuestra mente.

Por un instante nos detenemos y verdaderamente percibimos las cosas. Por un instante no estamos dormidos... es como que giramos en la cama.

El que logra romper la continuidad en forma permanente es un despierto... un prodigio.

Anonilosofo dijo...

En que consiste la continuidad de la mente? Es una interpretacion de la realidad.

"La vida es asi, la vida es asi... pasa esto, pasa aquello."

Cuando ocurre algo que no encaja con esa descripcion del mundo, el sistema colapsa por un instante y entra en revision.

Despues se decide si el nuevo evento se hace parte de la descripcion del mundo. Si eso ocurre todo vuelve a la normalidad... sino, empieza a temblar todo el sistema.

Seba dijo...

Te das cuenta de eso que pasa porque siempre venis pensando en algo por mas tonto que sea y de repente se cort cuando le pedis 1.25 al chofer del bondi por ejemplo.
Una vez hice una glada pero me resultó interesante: me senté en una esquina a ver la gente pasar y asi poder observar como los demás van cada uno en la suya y ahi sentí como si me estuviera mirandod desde afuera a mi mismo, estuvo bueno.

El Redentor dijo...

Estás muy melancólico últimamente, amigo

Anonilosofo dijo...

La ironia de ironias es pretender comunicarse con otras personas sin salirse de "la suya".

Dialogo de autistas... muy productivo. jajaja

Gamar dijo...

Es muy cierto. En la secundaria tenía un compañero con el que ni nos mirábamos, era como si fuésemos invisibles el uno para el otro hasta que en segundo año, una tragedia, murió su hermano, nos hicimos visibles y hasta hoy somos muy buenos amigos.
Parece que necesitamos algo fuera de libreto para permitirnos ese contacto.
Buena reflexión. Saludos

Martín Maglio dijo...

Se perdió la idea, el convencimiento y el valor de que somos parte de una comunidad.
Estamos imbuidos en el "sálvese quién pueda" (insisto con la crisis económico-social iniciada con el "rodrigazo" de 1975) que nos arrastró a un individualismo alienante.
Ya casi nadie saluda al entrar en un negocio. La amabilidad se ha perdido, todos reclaman "sus derechos" y casi nadie da nada a cambio o darlo por el sólo hecho de querer hacerlo.

Chicho dijo...

Rompa el vidrio! Múdese fuera de Capital Federal!

Anónimo dijo...

No es lo mismo juntos que amontonados. Moscón

Polanesa dijo...

Eso es propio de la ciudad. No hay identidad comunitaria. Se gana individualismo y se pierde la solidaridad. No hay "necesidad" de saludar al vecino ni de estar pendiente de nada más que de uno. El tiempo es más corto en la ciudad. Los caminos más largos y los obstáculos, muchos. Los desconocidos son cada vez más desconocidos. La amabilidad no existe o se pierde con la experiencia.

Pero todavía quedan algunas excepciones. Todavía quedan algunos barrios con identidad propia. Todavía hay una mínima probabilidad de cruzarse con un desconocido sonriente y no volver a verlo, pero conocerlo para siempre. Todavía se puede compartir un mate a la salida de un examen con un estudiante con el que no compartís horarios ni materias ni recuerdos. Todavía hay algunos almacenes escondidos. Todavía queda alguna gente que te mete un chiste en medio de una cola o sala de espera.

Ya pasó un tiempo, pero todavía me acuerdo de una vez que estaba haciendo la cola para sacar entradas para un festival de cine, y un señor que estaba adelante mío me regaló un folletito con la programación. Y, hasta que llegamos a la boletería, nos quedamos hablando de cine, de fútbol y del país (?). Me acuerdo de esas cosas porque no pasan seguido por acá. Habrá sido una casualidad, pero el tipo recién había vuelto de varios años de vivir en el exterior.

Solid dijo...

En mi barrio no pasa eso...

Nati dijo...

Me encantan esos segunditos de "realidad" en la calle. Sentí muchas veces esto que describís en el trajín de la peatonal.

Coki dijo...

Nunca sabré qué hace que un post guste...

@Anonilofoso, es cierto lo que decís en el primer comentario. A eso me refería con lo del "cristal".

Luego empezaste a divagar de una forma extraña, que me trajo a la memoria a un comentarista que anduvo por acá hace un tiempo.

@Seba, es cierto, aunque no sé si sacar el boleto es un buen ejemplo, pues es parte de la mecanicidad.

Algo que me llama la atención al respecto es que nadie salude al chofer. Es sólo una costumbre y no creo que tenga grandes implicancias, ¿pero dónde más vemos que no se salude, aunque sea levemente, a quien nos provee de un servicio?

@Redentor, quizás lo sea y estuve poco demostrativo en otros momentos :)

Gracias por lo de amigo, es un honor.

@Gamar, ejemplos como el que contás me asombran y conmueven permanentemente. Yo creo que ahí es donde aparecen la vida y la humanidad auténticas. Como si entendiéramos que la vida cotidiana es una extraña ficción, una distracción, y que lo real está en otro lado.

¿A quién no acompañaríamos en un momento así? Eso demuestra que los rencores y peleas mundanas están por debajo de aquello.

@Martín Maglio, fijate lo que le dije a Seba sobre saludar al colectivero. Va un poco en esa línea.

Yo no apuntaba a una cuestión de generosidad, sino de que vivimos encapsulados.
Mi opinión real al respecto es que un país con pocas oportunidades genera una competencia por absolutamente todo. Y eso conlleva egoísmos y rencores.

Si sintiéramos que hay lugar para todos no tendríamos motivo para pelearnos por subir primero al subte.

@Chicho, ¡ni loco! ¡Yo quiero mi cápsula! O al menos poder ir al supermercado caminando.

@Polanesa, me parece muy lindo lo que contás.

A mí me pasó algo similar, pero fue un poco más burgués (qué asco, ¿no?). Volvía de un viaje a EEUU y me había olvidado de poner unos perfumes que traía en las bolsitas que hace falta para poder llevarlas en el bolso de mano.
Me lo advirtieron en el control de seguridad y volví corriendo a intentar conseguirlas, las cuales no eran vendidas en ningún lado (oportunidad de negocio).

Entonces un chico notó lo que necesitaba y me ofreció dos, salvándome.
Realmente me impactó (ya sé, es una tontería, pero me impresiono con facilidad).

@Solid, no mientas. Lo que aquí se dice es siempre una verdad absoluta. Caso contrario, decime dónde vivís y hacemos que ocurra.

@Nati, a mí también. A algo de eso me refería en aquel post llamado El universo está hecho de átomos.

Incluso, los escribí casi juntos, pero los distancié un poco para no ser repetitivo con el tema.

Son momentos en que pareciera que recordamos que somos humanos y seres gregarios.

Anonilosofo dijo...

jojojo

Coki... no era divague, sino la continuacion de la explicacion.

Es muy coherente, pasa que es dificil que pase por tu... digamos cabeza.

Tendria que decirtelo en esos momentos de claridad y lucidez...

entonces dirias "Ah! Con razon."

Ahora estas en modo robotico con vidrio subido y ya otra vez todo te patina.

Y bue!

Chicho dijo...

Yo tengo el Jumbo en la esquina. Al frente venden un terreno, si te interesa avisame...

Martín Maglio dijo...

Coki:
"Mi opinión real al respecto es que un país con pocas oportunidades genera una competencia por absolutamente todo. Y eso conlleva egoísmos y rencores".

Exacto. Lo mismo pienso.
Y también acuerdo con Polonesa de que es propio de la ciudad, aunque esto se va trasladando al interior (de a poco, pero va llegando).
En donde vivo (150.000 habitantes) tiene urbano y rural. En el ámbito rural no se nota tanto, la gente del campo es diferente en estos aspectos pero también observo que cada día es más "cuidadosa y menos solidaria". Es que en los últimos años hubo una proliferación de asaltos y actos violentos con robos en el ámbito rural y esto hace que la gente no sea tan amable con los "extraños" como años antes.

Maruchi dijo...

Yo me pregunto, ¿Por qué si todas las personas dicen que "romper ese cristal" les trajo una buena sensación, o los conmovió de cierta forma, luego levantan el vidrio de nuevo? ¿Será que a esos momentos les damos menos importancia que a todas las cosas malas que suceden?

Maruchi dijo...

Les cuento una anécdota fresquita, de hace menos de una hora, que recién me viene a la cabeza, hablando de este tema:
Desde hace una semana tenemos (en mi trabajo) una compañera nueva, no la conozco mucho y ni siquiera compartimos la misma oficina, por lo que no tengo mucho trato. Hoy es mi cumpleaños, y fue la primera en saludarme y en hacerme un pequeño regalito, sin yo esperarlo ni ella conocerme. Y realmente me sorprendió, porque obviamente no tenía ningún motivo para hacerlo. Esos pequeños gestos pueden cambiar el día de una persona (o al menos el mío)

Santiago Night dijo...

Coki, larga la fuente: Rayuela!, del querido Cortázar. Menciona exactamente lo mismo, en lugar de vidrio lo llama burbuja. Si no lo leíste, hay una simetría de pensamiento :)

Abrazo

Vale dijo...

Esto me hizo recordad a la fábula del sapo que vi en el documental de Al Goresobre el calentamiento glogal, decía algo así: Si ponemos a un sapo en un cazo de agua hirviendo, dará un salto para salir de ahí. Pero si lo depositamos en agua tibia y la vamos calentando, es posible que se cueza dentro del recipiente sin darse cuenta.
Está bueno para reflexionar, ya que los cambios graduales son los que más nos afectan, pero tienen la desventaja de pasar desapercibidos.
Saludos!

Coki dijo...

@Chicho, ¿hay un Farmacity a mano también? (no sé para qué lo quiero, jamás compro ahí. Creo que sólo me estoy haciendo el difícil para que me bajes el precio).

@Martín Maglio, estoy de acuerdo. Igualmente, yo no apunto a la solidaridad, al menos en forma directa.
Me refiero a reconocer que hay otras personas a nuestro alrededor. A cierta empatía. La gente anda por la calle como si estuviera sola: frena de pronto, no se corre al cruzarse, saca la billetera / los papeles recién cuando le toca pagar, retrasando a todos, frena a conversar en los lugares más estrechos de paso, etcétera.

@Maruchi, tu primera pregunta es una de las que más me hice en mi vida. Lo mismo apunta a un paso más allá en las relaciones humanas: si todos decimos que lo que más valoramos son los afectos, ¿por qué ponemos tantas paredes para acercarnos a la gente?

¡y FELIZ CUMPLEAÑOS!
Te puedo regalar un post, no se me ocurre mucho más.

@Santiago Night, ¿en serio dice algo similar en Rayuela? ¿O lo decís para desprestigiarme (creo que estarías desprestigiando más a Cortazar, haciendo parece que pensamos las mismas cosas)?

Leí la mayoría de los cuentos de Cortazar, pero nunca Rayuela. Me la recomendaron miles de veces, pero aun no dí el paso.

@Vale, es muy linda esa fábula y me parece muy cierta. Para salirnos del tema, fijate lo que ocurre en Venezuela o mismo en Argentina. Hace 50 años ninguno de ambos países hubieran aceptado lo que se hace en la actualidad.

Diario 2011 : El Futuro Ya ! dijo...

Wow wow
Muy lindo escrito, y sí, es cierto

Este tipo de vida está configurado así.

" Mientras más atomizados mejor "

No sea cosa que un día nos unamos y logramos vulnerar al STATUS QUO !

Diario 2011 : El Futuro Ya ! dijo...

(logremos)

Coki dijo...

@Diario 2011, ¡gracias por el halago!
Veo que no podés evitar que se te escape lo revolucionario.

Anónimo dijo...

Tampoco yo leí Rayuela pero con respecto al comentario de Night, sí Cortázar hace referencia al ladrillo de cristal en "Historias de famas y cronopios" y tiene mucho que ver con todo lo rutinario, lo acabo de leer y me gustó mucho tiene un sentido del humor que desconocía absolutamente.
Saludos
Melina

Anónimo dijo...

Abuela comunicativa:
Es muy cierto lo que decís, pero eso ocurre sobre todo entre los 10 y 45 años, después de esa edad los demás son mucho más visibles, y si ves en el shoping a un bebito que corre, sonreís con los papás o si alguien hace un comentario mirando una vidriera, entrás en el comentario y cuando esto sucede ¡Oh milagro! la gente habla y sonríe y escucha al otro. Mi nieto siempre me dice: Abuela, porqué hablas o saludas a tanta gente? El tiene 11 años y tiene ese prurito de pensar que ¡EL NO EXISTE PARA LOS DEMÁS!, porque ese es el problema, no que los demás no existen ¡Qué van a pensar de nosotros si hablamos! Cuánta tontería, hay que tratarnos más!!!

Santiago Night dijo...

Coki, es cierto, lo menciona en Rayuela, exactamente lo mismo, pero llama búrbuja a los cristales. Es exactamente lo mismo. La misma analogía. Leetela, es excelente.

No, no hay desprestigio, nada de eso. Sino, unión de pensamientos, pues se repiten estos en todas las personas. Ni Cortazár es el único en pensar esto u otra cosa, y ni vos tampoco...es parte del conocimiento previsible que se obtiene de la observación profunda.



Abrazo