Estuve escuchando a Batistuta hablar en la previa de Perú-Argentina en Fox Sports y me llamó la atención, además de su inteligente visión del fútbol como sólo un juego, la soberbia con la que hablaba de su carrera.
Reconoció que su presencia amilanaba a los rivales y que él ayudaba a concretar lo creado por los talentosos del seleccionado.
Por mi parte, considero a la humildad una virtud menor. Si uno tiene una virtud destacada es difícil fingir que se la ignora. Que Federer sea humilde me parece absurdo.
Por otro lado, creo que esforzarse por ocultar nuestras virtudes puede generar que no sean descubiertas por los demás o desaprovecharlas.
Creo que lo importante es poder respaldar aquello que uno dice pensar de sí mismo. Y no estoy diciendo que haya que pregonar lo maravilloso que uno es, sino que no está mal saberlo. La idea de que no hay que destacarse genera un sentimiento de culpa por ser bueno.
Volviendo a Batistuta, me hizo pensar que el rol del delantero requiere tolerar errar muchos goles (algunos de manera ridícula) y la crítica de varios sin que eso impida que siga intentándolo. Me hizo acordar a Sanfilippo, pero también a los deportistas individuales, como los tenistas, que necesitan un gran amor propio para enfrentar solos en la cancha a rivales, público, prensa, sponsors, televisión, entrenamiento y entrenador.
Me parece análogo al vendedor, que debe escuchar muchas negativas hasta obtener una venta. Ambos (delantero y vendedor) son el último eslabón del sistema, los que deben romper el hielo y concretar el trabajo de todos. Y eso requiere creerse el mejor.
La soberbia no es pecado
jueves, 25 de septiembre de 2008por Coki a las 8:00 14 comentarios
Tolerancia según la sociedad
jueves, 15 de mayo de 2008
Es curioso cómo cada pueblo es sensible y pone en juego su tolerancia en distinto tipo de actitudes.
Por ejemplo, en Francia a la gente empieza a incomodarle Sarkozy porque consideran que no tiene la investidura que corresponde a un presidente francés.
Estados Unidos tolera a un gobernante que parece tener hasta cierta deficiencia mental o que invade con excusas países y mata a miles de personas, pero se encrispa cuando es descubierto en una infidelidad y hace tambalear su mandato. Hay países (quizás China, aunque es discutible) donde la corrupción es la peor deshonra.
En Argentina, se toleran la corrupción, la mentira, la infidelidad, las promesas vacías. Sin embargo, la característica que veo más destacada como motivo de disconformidad en Cristina es la soberbia, quizás seguido por la ostentación.
Esto me resulta curioso, además, por ser rasgos usualmente atribuídos a los argentinos, especialmente los porteños.
por Coki a las 18:00 50 comentarios
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